La Estrategia De Goliat
Un tema que siempre me ha llamado la atención desde muy pequeño es la estrategia de las guerras o las batallas, tanto que mis juegos favoritos de computador eran los de estrategia, y a medida que he ido creciendo en mi vida espiritual me he dado cuenta que vivimos en un constante campo de batalla con el enemigo, y muchas veces perecemos o nos rendimos en las batallas porque no sabemos que tenemos las armas y si sabemos que las tenemos no sabemos cómo usarlas.
Empecemos aprendiendo cuál es la estrategia del enemigo. Esta la encontramos en Juan 10:10, es simple, la estrategia del diablo es llegar a nuestras vidas a matar, hurtar y destruir. Teniendo en cuenta esto, si tenemos clara que esta es la estrategia del enemigo, ahora debemos aprender Cómo utiliza el enemigo sus armas para atacarnos.
Antes de eso, vemos en el mismo versículo que Jesús dice que el vino a darnos vida y en abundancia. Si vemos, es todo lo contrario, el enemigo viene a matar, Dios viene a darnos vida; el enemigo viene hurtar, Dios viene a darnos abundancia, y si tenemos una vida llena de Dios y en abundancia, es una vida sólida que no podrá ser destruida.
Quiero que evaluemos las armas espirituales que Dios nos ha dado para defendernos. Lo encontramos en Efesios 6:10-18, La armadura de Dios. Lo primero que leemos en el versículo 10 es que debemos estar firmes con el Señor, fortalecernos en el poder de su fuerza, esto quiere decir, agarrémonos duro de Dios y confiemos en su fuerza, porque las batallas no las vamos a librar solos. Del 11 al 12, nos dice que nuestra lucha aunque a veces parezca que son problemas carnales, tienen un trasfondo espiritual, y nuestra lucha es contra las huestes de maldad, principados y gobernadores de las tinieblas. En el 13 nos dice que para hacernos las cosas más fáciles de soportar, el Señor nos ha equipado con Su armadura, y así poder seguir firmes cada día para la batalla.
Del 14 al 17 nos enseña las piezas de esta armadura que debemos colocarnos día a día:
Lomos de la verdad: Los lomos de la verdad es que de nuestra boca solo debe salir palabra de vida no de muerte, de bendición no de maldición, que nuestras palabras sean guiadas por el Espíritu.
Coraza de Justicia: Debemos obedecer la justicia en todo momento, aunque a veces nos parece que la justicia no toma los rumbos correctos o que las leyes terrenales, debemos aprender a someternos a ellas.
Calzado con el apresto del evangelio de la paz: el Señor nos ha invitado a caminar en el evangelio, a recorrerlo, a aprenderlo y alimentarnos de él.
Escudo de la Fe: en las batallas antiguas lo primero que perdían los soldados era su escudo, y era porque le daban la importancia real. Nosotros tenemos nuestra fe como escudo, y debemos tenerlo siempre en alto, porque muchas veces sentiremos que la batalla está perdida, que nuestra fuerza y nuestra espada ya no son suficientes para destruir al enemigo, y es ahí donde ese escudo debe aflorar su poder y acordarnos que estamos con Dios y que nos fortalecemos en Él y en el poder de su fuerza y que aunque la victoria pareciera que no va a llegar, llegará.
Yelmo de la Salvación: la salvación es un regalo inmerecido de Dios, si tu realmente quieres ser salvo y buscas a Dios de corazón, ya eres salvo. Si no le has pedido a Dios que regale la salvación sobre tu vida hoy es un buen momento. Te invito a que hagas una oración de Fe, y le digas “Señor Jesús, reconozco que he pecado contra ti Señor, reconozco que mi caminar y el camino que he seguido hasta hoy no es el correcto, pero te pido perdón, y te pido que me libres de toda maldad, te pido que hagas de mí una nueva criatura, te pido que me forjes a tu imagen y semejanza, Señor te reconozco y te recibo como mi único y suficiente salvador, te pido que escribas mi nombre en el libro de la vida y que nunca jamás sea de allí borrado, te lo pido en el nombre de tu hijo Jesucristo, amen.” Si tú has hecho esta breve oración de corazón y con fe, siéntete alegre porque el yelmo de la salvación esta sobre ti.
Espada del Espíritu (Que es la palabra de Dios): Nuestra Biblia y el conocimiento que adquirimos de ella es nuestra arma más fuerte, en hebreos 4:12 habla que es un arma eficaz, y que es más poderosa que toda espada de dos filos. La espada de doble filo “Gladius” como le llamaban los romanos, era el arma más poderosa. Dicen los historiadores que todos los ejércitos temían enfrentarse a un guerrero con una “Gladius”, y la palabra de Dios dice que es más poderosa que todas las “Gladius” que existieron y existirán jamás.
Por último el versículo 18 nos dice orando en todo tiempo, esto es de vital importancia, la oración es nuestro medio de comunicación con Dios, imaginen un grupo de soldados sin radio, o sin habla, ¿cómo se comunican con los refuerzos? No tienen Cómo, pero Dios pensó en todo al darnos su armadura, y nos dio el medio de comunicación más efectivo existente hasta el día de hoy.
Bueno hasta este punto conocemos la estrategia del enemigo y las armas celestiales que Dios nos ha dado para defendernos cada uno de nosotros como soldados, ahora pues no somos soldados a rienda suelta, somos soldados del ejército de Dios, como todo ejercito tenemos jerarquías y posiciones para nuestros batallones que son los ministerios en las congregaciones, tenemos nuestros cuarteles que son los templos que Dios nos ha dado para conocer más del evangelio, para afilar nuestras espadas, para fortalecernos como un solo cuerpo, como un batallón.
¿Alguien se ha puesto a ver la coordinación de un batallón marchando?, eso solo se logra después del tiempo de acuartelamiento, donde todos los integrantes se conocen unos con otros y saben que cuentan entre sí, y aprenden a estar sincronizados y sintonizados con su superior, para así marchar como lo vemos, por eso es importante lo que nos dice Hebreos 10:25, no dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre. Por eso es importante asistir a la iglesia, por eso es importante asistir a los cultos de entre semana, porque en cada culto fortalecemos un aspecto importante de nuestra vida y fortaleza espiritual, en cada culto se nos entregan nuevas armas y nuevas estrategias para poder resistir al enemigo día a día.
Cuando empezamos a creer que nuestro tiempo con Dios asistiendo a la congregación no está surgiendo efecto, o cuando creemos que nuestro conocimiento teológico ya es suficiente y no necesitamos asistir a la iglesia, estamos cayendo en la estrategia de Goliat. Quiero que recordemos cuál fue la estrategia de Goliat para ganar la guerra, lo encontramos en 1 Samuel 17:8-9, Goliat no quería pelear con el ejercito de Dios, el sabía que cuando el ejército de Dios peleaba, Dios entregaba la victoria. Su estrategia era encontrar un soldado con el ego lo suficientemente grande que pensara que no necesitaba más a Dios o a nadie para vencer a un solo hombre. Goliat tenía claro que una batalla contra el ejército de Dios era una derrota, pero su estrategia era engañar a este ejército, para robar su paz, su confianza en Dios, su tranquilidad y así poder matarlos. ¿No se les hace conocido? , si la misma estrategia del diablo en nuestras vidas hoy en día. Ese día Goliat no pensaba conocer el resplandor de la armadura de Dios, él pensaba que con engaños iba a ganar, pero Dios ya tenía un David, un rey que vestía la armadura celestial, que no necesitaba armas humanas para vencerlo, y vemos como resulto.
Debemos entender que estamos en los últimos tiempos, debemos entender que el enemigo sigue usando la estrategia de Goliat en nuestras vidas, sigue engañándonos haciéndonos creer que las cosas con que contamos no son suficientes para luchar nuestras batallas, el quiere alejarnos de nuestro rebaño, de nuestro batallón, de nuestra iglesia, de nuestro círculo, porque sabe que tal vez solos nos puede derrotar, aunque muchas veces se encuentra con más de un David con la armadura de Dios bien puesta, en muchas otras ocasiones se encuentra con soldados sin armadura, has que tener en cuenta que en un ejército hay escuderos, paladines, generales, arqueros, en fin muchas posiciones, y las guerras se ganan juntos, luchando hombro a hombro defendiendo nuestra posición, algunos tienen escudos más grandes y fuertes, otros espadas más afiladas, algunos mejor conocimiento de batalla, pero juntos hacemos un todo invencible.
Yo no sé cuál es la batalla que hoy tu estas librando, sé que tal vez tus fuerzas ya están menguando, pero hoy a ti que has depositado su confianza en Dios, y que estas esperando en El, con tu escudo de Fe en alto, quiero declarar sobre tu vida esa palabra de Isaías 40:31, hoy tus fuerzas se renuevan y Dios te da nuevas alas para volar no como un canario, para volar como un águila, porque esta batalla está ganada. Mi consejo es que no libres solo tus batallas, líbralas con tu batallón, con tu familia, con tus pastores, con tus líderes, con tus hermanos, recuerda siempre que un ejército unido no podrá ser derrotado.
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